Pongamos que hablo de vivir

Emilio Baquero

9 sept 2021

FLIS® Lifestyle. Sociedad

Una canción de Joaquín Sabina “pongamos que hablo de Madrid” nos contaba la relación de amor y odio que se puede tener con una gran ciudad como esta. Por un lado, la amas, es tu ciudad de las oportunidades soñadas, pero por otro lado la odias, es un lugar invivible, caro e insano.


Todo apunta a que la tendencia para las próximas décadas es a la concentración de población en las grandes urbes y esto va a ser un reto, mejor dicho, ya es un reto, porque los problemas de habitabilidad en las grandes ciudades están esperando el mejor tratamiento, es todo un presente.


Las ciudades del futuro habrán de tener en cuenta básicamente tres factores si queremos mejorar la calidad de vida y son la sostenibilidad, la habitabilidad y la flexibilidad. En definitiva, tendrán que convertirse en lugares más humanos, o al menos con más facilidades para trabajar, socializar, divertirse, lo que viene siendo vivir.


Vivir, y vivir con un mínimo de confort, se ha convertido en una gincana en nuestras ciudades, donde tienes que superar muchos obstáculos que a veces son insalvables. La falta de espacio, la especulación inmobiliaria, la cantidad de tiempo empleado en los desplazamientos, el bajo nivel adquisitivo u otros problemas de orden social, así como los cambios sociales que contemplan otros tipos de familia o formas de vida, requieren soluciones a una enfermedad que se está convirtiendo en una pandemia crónica, la pandemia habitacional.


Además de un cóctel de soluciones, tendríamos que hacer una inversión en replantearnos nuestra propia forma de vivir. Es necesario, la evolución y revolución tecnológica están haciendo que nuestra forma de vida cotidiana evolucione, o involucione, según se mire y la opinión de cada cual, hacia otro escenario que ya en nada tiene que ver con lo anterior.


Centrándonos en el problema habitacional, aparecen en el firmamento nuevas estrellas que tratan de dar soluciones a un planeta hostil lleno de moradores en busca del hogar dulce hogar.


Esta lluvia de estrellas nos arroja una cascada de anglicismos que ponen nombre a las soluciones de los problemas de la sociedad compleja en la que vivimos. Y cómo no podía ser menos para nuestro problema habitacional ya tenemos nombre “COLIVING”.



Coliving


Podemos decir que es una fórmula a medio camino entre el piso compartido y una residencia de estudiantes.


Pero veamos qué es esto del Coliving. Podemos decir que es una fórmula a medio camino entre el piso compartido y una residencia de estudiantes. Es decir, estamos hablando de edificios donde puedes tener tu lugar privado para vivir, bien sea en una habitación o en un apartamento, compartiendo los espacios comunes, como salones, gimnasios o piscinas, todo a un precio, que, aunque se estima más caro que el alquiler tradicional, puede compensar por los servicios que ofrecen, ya que todos los gastos de suministro, limpieza y mantenimiento están incluidos.


Desde que naciera la idea en Silicon Valley como solución a la escasez de vivienda debida al éxodo masivo de jóvenes emprendedores, se ha ido implantando en muchas ciudades del mundo, creando comunidades alrededor de edificios dónde no solo se vive y se comparten espacios, sino que hay actividades programadas, como cenas de los inquilinos, un día de yoga o actividades para aprender un idioma, fomentando así la interacción social.


El artículo completo se encuentra en la revista FLIS® Moda y Derecho al Día 8/2020.

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