Esculpir para vestir

Carolina Herraez

10 sept 2021

FLIS® Lifestyle. Arte

A finales del 2020, FLIS® asistió a la inauguración de la exposición “La joya hecha escultura” en la galería de arte Espacio Primavera 9, en Madrid. Una interpretación de joyería escultórica inspirada en el trabajo de la diseñadora Madame Grès. 


Tal vez para muchos, este nombre, Alix Barton, no sea muy reconocido. Sin embargo, es el nombre de una mujer y trabajadora incansable que encontró en la moda lo que buscaba en la escultura.

Madame Grès era un torbellino de creatividad, con sus manos trabajaba con telas tan novedosas para la época como el jersey de seda, el mohair o el satén encerado utilizando la técnica de modelaje, hasta conseguir un efecto novedoso, respetando el movimiento y las formas del cuerpo. Sus diseños, principalmente en color blanco, resaltan la silueta de la mujer, a medio camino entre el pudor y la sensualidad. Seducida por la antigüedad, Madame Grès renovó la estética de la Grecia clásica, y con ella marcó un hito.


La marca de la casa Grès fueron los míticos plisados: una sucesión de pliegues planos cada 3 cms, con una profundidad constante de 1 '5. Con un juego de derecho y revés, el cosido sobre la tela daba el juego necesario para conseguir el movimiento genuino de sus vestidos. Además, dedicó su firma y sus esfuerzos a alcanzar la perfección mediante la pureza de líneas.

Autodidacta en la moda, los primeros conocimientos de costura los obtuvo en la maison Prémet, en la Place Vendôme. Allí ingresó en 1924, y trabajó como ayudante en el taller, seis años después decidió deshacerse de todo, vendió telas, bocetos, prototipos, modelos, etc. y guardó el dinero para abrir su propio negocio. Con su maravilloso trabajo, todo París se congregó en su tienda. Vedettes, estrellas de cine, acaudaladas herederas y prensa especializada, aplaudían unas creaciones de líneas antiguas, que se volvían extremadamente modernas en manos de Mademoiselle Alix.


El estallido de la Segunda Guerra Mundial terminó con la aventura de la costura, y Alix se refugió en Haití. A su vuelta, en 1942, puso de nuevo el engranaje en marcha. Esta vez tomó el apellido con que su marido firmaba las pinturas, Grès; y fundó la Maison de Couture Grès. Mademoiselle, Alix ya fue por siempre conocida como Madame Grès.


Ni sabía de costura, ni mostró jamás interés por aprender. 

Su aproximación a la moda tuvo el carácter ingenuo y descarado del que desconoce. Pero se lanzó con la pasión que sentía por la escultura: trabajando las telas con sus manos hasta conseguir el efecto ansiado. Alfileres y destreza manual hicieron de sus diseños un ejemplar único; en busca de la perfección.


De la inspiración en el trabajo de esta diseñadora, surge esta exposición de joyería escultórica de la cual FLIS® ha querido hacer eco en este artículo. Una representación de piezas únicas realizadas principalmente en plata de primera ley, acero inoxidable y latón bañado en oro. Preguntamos a Marian Rodríguez, directora de la galería, de dónde surge la idea de tomar esta inspiración para la exposición.

M.R: La inspiración surge porque soy diseñadora de moda y recordé una frase que Madame Grès solía decir: “Para diseñar un vestido hay que esculpir”. Madame Grès al ser diseñadora y escultura al mismo tiempo era la conjunción perfecta para la exposición. 

En un espacio donde el juego de las luces y las sombras, sobre paredes blancas y negras, resaltan cada una de las piezas, diseñadas por un total de 5 escultores y artistas, lo cual permitía al espectador adentrarse en un universo de texturas y formas envolventes, donde simplicidad, artesanía y pureza son los ingredientes principales, pero sin solaparse el estilo artístico de cada escultor. 


Conozcamos un poco de ellos…


El artículo completo se encuentra en la revista FLIS® Moda y Derecho al Día 7/2021

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